O
LA SERIE Z JAPONESA QUE NO FUE.
FICHA
TÉCNICA
Dirección:
Takashi Miike
Guión:
Kikumi Yamagishi
Música:
Kôji Endo, Kôji Makaino
Fotografía:
Hideo Yamamoto
Reparto:
Kenji Sawada, Keiko Matsuzaka, Shinji Takeda, Naomi Nishida,
Kiyoshiro Imawano, Tetsuro Tamba, Kenichi Endo
Productora:
Shochiku
La
película que nos ocupa es La
Felicidad de los Katakuri,
del director japonés Takashi Miike, conocido por su estilo
estrambótico, rozando la serie B, Z en ocasiones; sus adaptaciones
de manga y por dos remakes de dos películas de samurais bastante
recientes: 13
Assassins
y Hara-Kiri:
Death of a Samurai,
remake bastante digno ésta última de la obra maestra de Masaki
Kobayashi Harakiri;
ambos films de Miike, se tornan a mi juicio, de momento como sus
mejores films, al contrario que la obra que nos ocupa.
Cuenta
la historia de una familia japonesa que se instala en mitad de un
paraje natural donde forman un hotel para albergar a viajeros que por
allí pasen, no obstante los pocos huéspedes que llegan a tener
traen a la familia diversos problemas porque comienzan a aparecer
muertos. El tono de la película me recuerda al de un film cómico de
terror de la década de los 70, también japonés, titulado House
(Hausu)
de Obayashi. Con determinados detalles animados, en este caso en stop
motion, números musicales, y un recurso que siempre he considerado
de lo más chabacano, esos insertos del personaje que sale en plano,
en miniatura. Los números musicales se tornan un tanto mal llevados,
y en ocasiones demasiado fuera de tono, ralentizando una historia que
podría haberse contado en un medio metraje perfectamente.
Bien
es verdad que Takashi Miike es fundamentalmente un director de
evasión y entretenimiento, a pesar de ese estilo suyo más cercano
al anime en muchas ocasiones, que al cine japonés de maestros como
Kurosawa, Mizoguchi o Yasujiro Ozu, teniendo algunas películas que
podrían verse emparentadas con el cine un coetáneo suyo Takeshi
Kitano, más que nada cuando han tocado la temática yakuza o la ya
comentada de samuráis, donde han hecho gala de un estilo más
clásico y un mejor hacer dentro de sus respectivas filmografías. El
problema es querer otorgarle al cine de Miike un status que no le
pertenece, más allá de la pura evasión que ofrece su cine, como
parece ser que le otorgan determinados sectores y que el propio
director parece que se intenta otorgar en esta película,
concretamente al final, cuando la voz en off de uno de los
protagonistas suelta su arenga sobre la vida; lo cual, habiendo visto
la película me resulta un “discurso” fuera de lugar y del tono
que ofrece. También es verdad que no es una película para tomársela
en serio, y que tampoco es pretensión de Miike, al menos
aparentemente, que nos la tomemos en serio, no obstante si te dedicas
al cine de entretenimiento, considero que es fundamental que el ritmo
siga una que haga que la historia avance y que no sumerja al
espectador en un estado en el que termine deseando a eso de la mitad
del film que termina ya. Si he de señalar una virtud del director es
su libertad para hacer lo que le viene en gana, algo que vemos
reflejado aquí perfectamente, y que ha demostrado en otros casos
como Gozu,
Ichi the
Killer o
Audition.
Considero
que no podría emparentar este film con otros de tinte surrealista,
hablo de films de directores como Buñuel o Lynch, ya que en La
Felicidad de los Katakuri, surrealismo hay poco, tal vez únicamente
la escena de stop motion con la que se abre la película. Su factura
se muestra un tanto pobre, así como los números musicales parecen
salidos de un mal programa televisivo, los actores sobreactuados,
encarnando personajes que podríamos enmarcar dentro del frikismo
japonés.
Cabe
comentar lo mucho que se habla sobre el valorar obras de poca
importancia o de menor calidad artística con la alta cultura, sin
embargo, en muchas ocasiones se valora a Takashi Miike como si se
estuviera valorando a uno de los grandes maestros del cine japonés y
eso es un problema, un problema que en esta época que se ha
denominado Postmodernidad se da en todos los ámbitos y que está
trayendo una degeneración de las Artes, donde se valora de la misma
manera el film que nos ocupa que Cuentos
de Tokio
del maestro Ozu, cosa ésta que observo en algunos compañeros que
parecen guiarse más por esa pseudo-intelectualidad del gafapastismo
que por una verdadera pasión por el Cine.
En
definitiva, una fallida película de Takashi Miike, quien, a mi
juicio y como he comentado anteriormente, ha realizado sus mejores
películas con los dos remakes de películas clásicas de samuráis
antes mencionadas, pero que nos ha entregado otros films bastante
entretenidos dentro del tipo de cine que hace, como son: The
Bird People in China,
una de las mejores que ha realizado, Cementerio
Yakuza,
Crows Zero,
Crows Zero
II o el
thriller de culto Audition.
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